Querido diario,
Hoy asistí a una charla de "Lenguaje y discapacidades".
Conocí una mujer que tiene un hijo sordociego desde nacimiento. Un 2% de la población española nace con esa condición. La mujer dio a conocer las dificultades de este tipo de mundos donde los sentidos no están disponibles completamente. Se hizo mucho hincapié en que sobre todas las cosas son personas, con derechos y necesidades. Me pareció super interesante pero muy complejo. Es real que el mundo y las personas no estamos adaptados aún a las discapacidades e ignoramos más de lo que conocemos. Claramente no es con maldad, pero es la realidad.
Cuando llegué me preguntaron con qué fin asistí a la reunión. Creo que fue mera curiosidad.
Creí que se trataba de neurodivergencias principalemente, pero me encontré con información
que no esperaba. Para que el mundo sea mejor y más empático, hay que intentar entenderlo y a sus distintas realidades.
Por otro lado, también nos enseñaron acerca de las distintas formas del lenguaje no verbal. La tensión muscular, la escritura, los gestos como parte de los lenguajes. La piel y la musculatura como parte fundamental en la comunicación. La sensibilidad de las personas sordociegas a la hora de interactuar con otros. La percepción del otro. La coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos a la hora de comunicarnos con el otro.
Propusieron un juego que imitaba al teléfono descompuesto. Nos pusieron audifonos bloqueadores de
sonido. La idea era poder ponernos en el lugar de una persona con hipoacusia, escuchar el mundo, sin estar del todo presentes. Me impactó el momento en que me puse los auriculares y todo pareció sentirse en paz. Esta herramienta sirve para evitar la sobreestimulación sensorial auditiva en personas neurodivergentes.
Día 27/2/2025 - Candela C.
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