Titanic

Yo no soy capaz de manejar mis emociones lo suficiente para que un suceso estresante no me descontrole el organismo. Todo mi organismo sobrevive gracias a los suplementos que me recetaron y recomendaron distintos profesionales. No importa qué cosa pase en mi vida, cuál sea el factor desencadenante o suceso del momento todo me excede a tal punto que me afecta fisicamente.

Es horrible pasarse la vida intentando encontrar soluciones que no llegan nunca. 

Hoy en día... no es que me falta hacer deporte, no es que coma mal o que mis horarios están desorganizados, tomo suplementos y vitaminas que intentan atacar estos problemas, salgo a caminar al sol, hago terapias convencionales y alternativas, me tomo el tiempo para respirar e intento sacarle peso a los problemas. No sé...

¿Por qué me cuesta tanto? 

No quiero ni puedo pasarme la vida luchando contra fantasmas que no existen, ¿me entendés? No puede ser que todo me ocupe TANTO lugar. No es que yo pienso algo y ese algo en algún momento se va. Es como un dominó, cae una ficha y caen las que le siguen.  Es un rumiar constante.

Todo el tiempo una charla conmigo misma, con respuesta de todo tipo, como estar hablando con cincuenta personas en una; y al final me consume tanto que no deja lugar para la verdad. Hay días que me deja agotada y que cuando no tengo que hacer nada, ¡vaya y pase! Pero que cuando sí tengo que hacer cosas no queda espacio para lo importante porque todo, todo en mi cabeza gira en torno al tema que surgió ese día. Cosas que inclusive no voy a poder resolver hasta dentro de diez años, pero ese día, y quizás esa semana, y quizás al menos dos semanas de ese mes, me va a consumir. 

O sea, las mariposas que algunos sienten cuando se enamoran como algo grato y divertido, ¡qué bonito! Así, como esa persona de la que te enamoraste recientemente y te ocupa todo en tu estructura mental, y en tus emociones y en tu cuerpo... así, pero con problemas, que quizás no sucedan nunca, pero problemas en fin.

Es tal la ansiedad, y es tanto lo que me conozco, que hay películas que no puedo mirar. Por ejemplo, "El Titanic". Yo miro la película, hasta la parte que se está hundiendo el barco porque posterior a eso me bloqueo emocionalmente. Yo me imagino la situación de esas personas desesperadas, y me desespero también. Y me hace mal... 
Es como que no lo puedo ver como una ficción y nada más. En mi cabeza ese barco existió.  Entonces esa situación, no la de la novela romántica, sino la del barco hundiéndose en el medio del frío del océano atlántico, fueron reales. Entonces esos niños que se murieron, esa gente desesperada que gritaba y pedía auxilio, y que los botes no alcanzaban... esas cosas me hacen mal de verdad. Y como eso muchas cosas que suceden en el mundo, en la vida y en mi persona.

Y no es que no intente separar las cosas. Ver, leer, escuchar, hacer algo que me despertó la sensibilidad no tengo forma de disociar la atención. 

Pasa el tiempo y no es algo que mejore, o que logre consensuar conmigo. No se calla sino que se acumula. 

Día 13/2/25 - Candela C.

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