Querido diario,
El otro día hablabamos con una amiga sobre la vida tragicómica.
¿Es mi vida tan trágica? ¿O tan cómica?
¿Tengo algo para contar? A veces pienso, ¡wow, qué aburrida!
Porque no soy una persona que haya vivido grandes situaciones.
Soy yo, con mi extroversión introvertida.
Soy yo, orbitando el mundo.
Soy yo, con mis críticas, a veces, un poco destructivas.
Soy yo, con todo eso "que debería ser".
Soy yo, intentando ser; aunque no siempre capaz de lograrlo.
La realidad es que mucha gente piensa en esas anécdotas que les va a contar a sus nietos.
¿Yo qué les contaría?
¿Hay algo realmente tan interesante para contar?
No soy hija del rigor.
Me adapto a una vida en la que, a veces, simplemente soy un cúmulo de estrés. Cambio un par de cosas. Muto.
¿Pero alcanza eso?
Vive rápido, muere joven y tu cadaver será bello.
¿Saben? No es para todos.
A veces, me agobio porque... che, cómo puede ser.
Digo, wow... ¿qué fue de mi adolescencia? ¿Qué es de mi en cada etapa?
Siempre volviendo a los clásicos.

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