Querido diario,
El momento en el que te cae la ficha de que sentís envidia por el amor que otros reciben, es el mismo en el que te das cuenta porqué te pasás la vida intentando dar motivos para que reconozcan tu valía.
O al menos, me pasé la vida dando saltitos para que mamá y papá me vean.
El momento en el que decís "yo veo que otros padres valoran a sus hijos"; es el mismo en el que te das cuenta que te pasaste la vida intentando sentirte apreciado.
Me encontré ahogada en lágrimas intentando entender porqué mi mamá no nos valora como hijos, esperando una respuesta sensata, pero solo hubo ácido.
Me encontré paseando a la perra y mandando una lista de audios interminables, en la que decía "Yo veo que otros padres valoran las cosas, no te digo que aplaudas todo, pero si mi hermano te cocinó y yo estoy ayudando a refaccionar la casa, ¿qué mierda te cuesta llegar y preguntar por cómo estamos? ¡Están cansados! Yo también". Intentar empatizar.
"Ustedes se enojan por todo, yo no te dije nada"
La frase más destructiva que oí jamás. ¡Estás siendo mala! ¡Me estás lastimando!
Y después... entrás a las redes sociales. Y ahi está esa gente que te cuenta que los padres los ayudaron, que les dijeron algo, con que los apoyaron.
¡Qué bronca que me da! Porque pasan los años y me tengo que conformar con que los mios hacen lo que pueden con las herramientas que tienen. Pero a veces no es lo suficiente, ¡es horrible!
Encima, termino con lo que estoy haciendo... ¡y me preguntaron por la carrera! Y la verdad que hoy estoy frustrada porque es algo que proyectaba, y que siempre me han surgido trabas. Una sobre otra. Y lo veo lejano, y dificil. Y llegué al punto de preguntarme para qué lo quiero, si nadie lo va a celebrar, porque a veces no puedo celebrarme.
Y me pasa entrar en crisis, como ahora, llorando sola como siempre... Es capaz de reirse porque no entiende que yo me siento mal. O sea, no lo va a enteder. Es ajeno al sentimiento de uno. Porque todavía te discute que no te gritó o te trató mal. ¡Sí porque yo sé cuando estás tratando mal! Conozco tu ácido.
Entonces vos estás ahi en el medio del intento de sentirte querido una puta vez en la vida, ¡y no! No va a llegar.
¡No tengo apoyo! Es una realidad. Me siento estúpida. Porque sigo esperando, sigo esperando algo que no va a llegar. Y aunque siempre me digo, bueno no importa, ya lo vas a hacer por tu cuenta y te lo vas a poder pagar vos. Todavía me quedan las esperanzas de decir "Mi mamá me lo dio, mi papá me lo dió, me consuelan, me alientan, me acompañan".
Sé que no es necesario, pero que te reconozcan algo... modifica.
Yo pienso "A esta edad debería tenerlo resuelto, porque estoy más cerca de tener que ocupar el rol de madre, que de ser hija... sin embargo, veo que hay gente que tiene 50 años y sigue siendo hijo. Que van con su mamá y le preguntan qué hago de mi vida y les responden como hijos; y no con la hostilidad y crueldad del mundo.
Porque a veces uno espera un poquito de calor en un mundo hostil, porque para que me traten mal... la situación.
A veces me siento mal por pensar así, porque la palabra envidia es horrible, pero no sé cómo definir el sentimiento. Pero realmente deseo algo que otros tienen; y es afecto, apoyo, un lugar de descanso. Saber que tenés a tus papás para eso. Pero están de verdad, no solo para lo que consideran importantes. Porque yo no puedo pedir un consejo, yo cuento situaciones resueltas.
Porque realmente uno a veces tiene que tener las espinas preparadas, porque realmente tiene que defenderse. Porque nunca va a tener esas palabras dulces. Siempre está el acido.
O... lo que yo digo no importa. Porque cada vez que yo hablo la gente disocia, entonces me tengo callar, porque mi voz no importa. Entonces yo estoy hablando, así sea de algo que me pasó en el día o una curiosidad, y la cuento... pero sé que la estoy contando al aire, porque yo sé que estoy hablando sola, porque no hay nadie que me escuche.
Porque cuando me dicen como algo gracioso, lo admito y les cuento, que sí... aprendí a hablar sola porque en mi casa no me escuchan. Y me río de eso que realmente no me causa gracia, porque sé que esa sensación profunda de no encajar en nigún lado y de no importar, y de que mi presencia sirve o no sirve, edifica o no edifica, indistinto, alguien puede ocupar ese lugar; viene de un contexto en el que no importa. Que la única forma de que me vean es que me enferme.
Porque mis situaciones límites son una pavada.
Porque todo me tocó arreglarlo sola, y buscar...
Porque no entienden mis decisiones, mis llantos y mis angustias.
Y si llego a tener esta conversación, me toma como un chiste porque el dolor incomoda.
Muchas personas estuvieron, y me dieron cosas que mi familia nunca me dio. Y es horrible porque yo veo, y analizo, y me comparo, y digo "Qué me falta para que en algún momento eso llegue". Y sé que la respuesta está ahi desde siempre y es que no me falta nada, solo que eso no va a llegar.
Y ya no sé si lidio con la frustración de quién soy o de lo que no tengo, porque es que no tengo herramientas para afrontar la vida.
Porque el día que mi mamá se estaba subiendo a un avión y se estaba yendo, y yo sabía lo que se me venía. Porque a pesar de que nunca habia tenido un montón de cosas, ahora era peor, porque inclusive la ausencia era física. Paola me abrazó y me preguntó qué te pasa. Y le digo "Extraño a mi mamá" y no me juzgó por estar llorando con veinte años porque mi mamá estaba del otro lado del mundo y no la podía abrazar. Y ahora la tengo... y lloro porque está ausente aún con su presencia física.
Me hiciste llorar la vida... 😭
ResponderEliminar